Cómo padres o madres nos enfrentamos en ocasiones con situaciones difíciles de afrontar, una de ellas es llevar a tu hijo o hija al psicólogo/psicóloga. 

No es una decisión fácil, sin embargo la salud mental de los niños, niñas y adolescentes es un aspecto muy importante, es más, en muchas ocasiones el diagnóstico y la evaluación temprana ayuda a solucionar los problemas y puede mejorar el pronóstico.

Por lo contrario si el problema no se soluciona y no se acude a un/ una profesional cualificado debidamente, las consecuencias se pueden agravar, trayendo consigo consecuencias poco deseables.

Pero con todo esto ¿hay alguna señal que nos indique a los padres y madres que es el momento de acudir a un/ una especialista en salud mental infanto-juvenil?

Vamos a ver a continuación algunas situaciones:

Dificultades relacionadas con el estado de ánimo (ánimo depresivo): tristeza la mayor parte del tiempo, irritación, enfado, desesperanza, llantos frecuentes, ideación autolítica…

– Ansiedad :preocupación, miedo, irritación y enfadados frecuentes. Los síntomas también pueden englobar problemas para dormir, síntomas físicos como cansancio, dolores de cabeza o dolores de estómago, entre otros.

Problemas de autoestima: autoconcepto bajo, autoimagen afectada, timidez, culpabilidad, pensamientos negativos sobre uno mismo.

Trastornos del aprendizaje: dificultades para leer (dislexia), para escribir (disgrafía), para hacer cálculos matemáticos (discalculia), desempeño escolar.

Déficit de atención, hiperactividad e impulsividad (TDAH) : problemas de atención sostenida, para adaptarse a las normas grupales, para con los profesores o entorno familiar, impulsividad motora o social, impaciencia, no sigue instrucciones…

Trastorno del espectro autista (TEA): dificultades de comunicación, lenguaje, habilidades sociales deficientes, sensibilidad a imágenes, sonidos y otros estímulos, problemas para adaptarse a los cambios y otros síntomas.

-Trastornos de conducta: problemas de agresividad, oposición desafiante, rechazo a las normas, comportamientos perturbadores que persisten a través del tiempo y aumentan en gravedad.

Miedos excesivos: ansiedad por separación, miedo excesivo y de gran intensidad a los animales, dormir solo/sola, a la oscuridad, a encontrarse en espacios cerrados, a situaciones sociales cómo puede ser inyecciones, viajar, escolares, a ser rechazados por los iguales.

Problemas de la conducta alimentaria (TCA): puede aparecer tanto en la infancia cómo en la adolescencia y se caracterizan por el rechazo hacia la comida o ciertos alimentos o bien comer en exceso, atracones, o llevar a cabo conductas purgativas ( vómito, consumo de laxantes). 

– Trastornos de eliminación: Se refiere a los problemas para conseguir el control de esfínteres, enuresis y encopresis, de manera normativa, entre los dos y los cuatro años.

Dificultades para conciliar el sueño:  problemas para conseguir que se vayan a dormir o que se queden dormidos, malos hábitos, cómo el uso de dispositivos móviles antes de dormir, adquirir un patrón de sueño homogéneo.

– Adicciones: puede ser conductas cómo abuso del móvil, de los videojuegos, las redes sociales o bien consumo de drogas, alcohol, tabaco, sin olvidar los juegos de azar y la pornografía.

Estos pueden ser algunos de los motivos por los que la visita al psicólogo/ psicóloga sea necesaria, sin olvidar que los problemas y las dificultades pueden ser variadas y además puede darse la comorbilidad (existencia de diferentes problemas al mismo tiempo) que puede aumentar la gravedad de los síntomas. 

Si tienes alguna dificultad en la relación con la salud mental no dudes en acudir a un profesional capacitado y especializado adecuadamente.

Raluca Lupu, 

Psicóloga, Master en terapia con niños y adolescentes.

Gabinete psicológico Psicología Conciencia Alicante.

Colegiada CV 16388